Por suerte pocas veces en mi vida me afanaron exitosamente. La primera vez cuando iba camino al colegio a la tarde para educación física, se me acerca un negro con una campera verde y me dice que le dé el reloj (un reloj que me había dado mi abuela, pero que estaba ya en las últimas), creí que era una joda de algún amigo y me reí, a lo que el asaltante con muy poco esfuerzo logra romper la malla y me lo saca… Un reloj de mierda, pero el era un negro de mierda.
Y la segunda vez fue al mes, también yendo al colegio para educación física en la parada del colectivo yo tenía un reloj nuevo de metal que me había comprado por el anterior que me habían arrebatado. Viene otro negro, me pregunta la hora y yo instintivamente se la dije, sin pensar en que no había visto su cara siquiera. Y bueno, por boludo me la merezco, me amenazó con un cuchillo que nunca vi ni sentí a mis espaldas. Amargado por lo acontecido, cuando llego a mi casa me recibe mi vieja, y le cuento con cara de culo lo sucedido… ¡no me creyó la hija de mil puta! Me dijo que creía que le estaba mintiendo y que tal vez lo había vendido por ahí. Reitero, ¡¡que hija de mil puta!! Pero eso ya pasó :)
La introducción quedó un poco larga, pero ahora paso a detallar las ocasiones en las que casi me dejan en bola (tal vez haya más pero estas son las mas memorables):
El viejo en bicicleta
Era mi época de heavy payaso; “tengo que dejarme el pelo largo, vestirme de negro y ponerme cadenas hasta en el escroto para ser alguien”. Volvía del colegio, estaba a unas cuadras de mi casa, en la zona de fonavis por donde nadie se atreve a transitar siquiera de día. A eso de las 2 de la tarde aparece un viejo en bici que apuntaba hacia mí, frena como si se bajara a comprar algo al quiosco con esa tranquilidad y me dice “pendejo, dame todo porque te pego un tiro”. Lo veo unos segundos y no tiene un arma ni nada que se le asemeje. Le digo “no tengo nada hermano”, como si me hubiera pedido unas chirolas para el vino. De nuevo lo mismo, me amenaza con el aire de la atmósfera y yo le repito que no tenía nada. Y era cierto; yendo al caso tendría que haberle afanado yo a él que por lo menos tenía una bicicleta. Piensa unos segundos mientras nos miramos y me dice, ¡¿en serio no tenés nada!?. “Tengo cadenas…” y le señalo la cagada que tenía atada a la muñeca. Ahí el viejo perdió toda esperanza de triunfo y se va con un “bueno chau pibe” –“Chau loco nos vemos” le digo y sigo caminando.Mi bicicleta
Dos veces me quisieron robar la bici y en ambas ocasiones fallaron miserablemente: una cuando estaba trabajando en Teletech. Tenía que dejarla atada a una baranda a la vista de un guardia de seguridad. Después de una ardua jornada laboral de capacitación (a eso de las 22hs) encuentro el candado de la bici limado, pero puesto, junto con la linga, y la bici. Aunque, el plástico que recubre la linga estaba cortado en varias partes. Supongo que no tuvieron tiempo para darse maña y destrabar el candado por riesgo a que los vieran. Contento por su fracaso y dispuesto a cantar victoria, examino el resto de mi medio de transporte para encontrar que estaba pinchada la cámara, de adelante, faltaba el piquito y me habían roto un par de rayos… así que tuve que llamar a mi viejo para que me viniera a buscar.La segunda vez fue en los primeros días del cursado en la facultad. No sabía que podía meterla adentro del establecimiento y la até a un poste de no estacionar, relativamente a la vista. Cuando salgo, estaba la misma linga de la vez pasada toda retorcida y hecha un nudo. Pero salvo eso, estaba intacta.
Debajo adjunto una foto de mi bici; capaz que a mitad de camino dijeron “pará Gastón, no quedarás muy puto con esa bici de llantas lilas, dejate de joder y andá a laburar honestamente en una esquina limpiando vidrios”.
Después de salir
La última vez que me quisieron robar fue hace unas semanas, cuando volvía de Ipanema, eran las 5.30am y estaba a 3 cuadras de mi casa. Cuando doblo la esquina veo que se me acercan dos morochos y los escucho hablar entre ellos por lo bajo y reírse. Me piden una moneda y yo les digo que no tengo. Alerta, me saco la cámara de fotos del cinturón y la llevo en la mano, y al toque, empiezo a correr con toda mi fuerza, a lo que escucho, "¡dale dale, bájalo de un tiro, bájalo!". Ahí fruncí y a mi desempeño atlético le agregué zigzagueos; como método para ahuyentarlos, o porque no sabía si me estaban alcanzando, pego el grito mas podrido que mi garganta pudo producir mientras corría (el cual hice durar al menos 2 cuadras). Llegando a mi casa ya no los escuchaba correr detrás de mí. Cierro la puerta con la misma emoción con que hubiera hecho pica en la escondida y jadeando trato de recuperar el aliento (lo máximo que corro es un colectivo, eso si esta a menos de 2 cuadras, sino ya fue). Había logrado eludirlos y zafé que me dejaran en bolas :)Así que ya saben, una buena táctica para evitar que les roben si esta la posibilidad es alzarse con las pertenencias frágiles en mano, correr con el alma y gritar como un tarado sin descanso. A mí me funcionó muy bien.

che que mala leche la tuya! y que mala palabra la mia jaja
ResponderEliminarYo ya te habia dicho lo de las ruedas violetas! Yo creo que mas que nada es por eso!
Jjajajaja!!! La del viejo es mortal!!! Moraleja: hay que parecer más croto que el ladrón. Y coincido con tu observación: esa bici es reeee balaaaa. Muy buenas anécdotas, aunque sigo esperando de la Gervasio el payaso negro... alta anécdota,jejeje!! Ale
ResponderEliminarLa mejor fue la de la camara te imagino corriendo y gritando como un hijo de puta! ajajjajajajaja vamo gordo puto segui con el blog que es una masaaaa!
ResponderEliminarJAAJAJAJAJJA q gordo hijo de puta x dios aJAJAja, pagaria por estar viendo eso men jajaJAJA
ResponderEliminarjajajja gordo mato la de los dos negros....me hubiera encantado verte en ese momento....bizarro al extremo...noe
ResponderEliminarMuy lindos tus trabajitos de Lengua! Te felicito! En serio que sos puto?
ResponderEliminarNo soy homosexual, si es a lo que te referís. Estaría bueno que pusieras tu nombre así sé con quien hablo.
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