lunes, 29 de marzo de 2010

Intentos de afano


Por suerte pocas veces en mi vida me afanaron exitosamente. La primera vez cuando iba camino al colegio a la tarde para educación física, se me acerca un negro con una campera verde y me dice que le dé el reloj (un reloj que me había dado mi abuela, pero que estaba ya en las últimas), creí que era una joda de algún amigo y me reí, a lo que el asaltante con muy poco esfuerzo logra romper la malla y me lo saca… Un reloj de mierda, pero el era un negro de mierda.
Y la segunda vez fue al mes, también yendo al colegio para educación física en la parada del colectivo yo tenía un reloj nuevo de metal que me había comprado por el anterior que me habían arrebatado. Viene otro negro, me pregunta la hora y yo instintivamente se la dije, sin pensar en que no había visto su cara siquiera. Y bueno, por boludo me la merezco, me amenazó con un cuchillo que nunca vi ni sentí a mis espaldas. Amargado por lo acontecido, cuando llego a mi casa me recibe mi vieja, y le cuento con cara de culo lo sucedido… ¡no me creyó la hija de mil puta! Me dijo que creía que le estaba mintiendo y que tal vez lo había vendido por ahí. Reitero, ¡¡que hija de mil puta!! Pero eso ya pasó :)
La introducción quedó un poco larga, pero ahora paso a detallar las ocasiones en las que casi me dejan en bola (tal vez haya más pero estas son las mas memorables):

El viejo en bicicleta
Era mi época de heavy payaso; “tengo que dejarme el pelo largo, vestirme de negro y ponerme cadenas hasta en el escroto para ser alguien”. Volvía del colegio, estaba a unas cuadras de mi casa, en la zona de fonavis por donde nadie se atreve a transitar siquiera de día. A eso de las 2 de la tarde aparece un viejo en bici que apuntaba hacia mí, frena como si se bajara a comprar algo al quiosco con esa tranquilidad y me dice “pendejo, dame todo porque te pego un tiro”. Lo veo unos segundos y no tiene un arma ni nada que se le asemeje. Le digo “no tengo nada hermano”, como si me hubiera pedido unas chirolas para el vino. De nuevo lo mismo, me amenaza con el aire de la atmósfera y yo le repito que no tenía nada. Y era cierto; yendo al caso tendría que haberle afanado yo a él que por lo menos tenía una bicicleta. Piensa unos segundos mientras nos miramos y me dice, ¡¿en serio no tenés nada!?. “Tengo cadenas…” y le señalo la cagada que tenía atada a la muñeca. Ahí el viejo perdió toda esperanza de triunfo y se va con un “bueno chau pibe” –“Chau loco nos vemos” le digo y sigo caminando.

Mi bicicleta
Dos veces me quisieron robar la bici y en ambas ocasiones fallaron miserablemente: una cuando estaba trabajando en Teletech. Tenía que dejarla atada a una baranda a la vista de un guardia de seguridad. Después de una ardua jornada laboral de capacitación (a eso de las 22hs) encuentro el candado de la bici limado, pero puesto, junto con la linga, y la bici. Aunque, el plástico que recubre la linga estaba cortado en varias partes. Supongo que no tuvieron tiempo para darse maña y destrabar el candado por riesgo a que los vieran. Contento por su fracaso y dispuesto a cantar victoria, examino el resto de mi medio de transporte para encontrar que estaba pinchada la cámara, de adelante, faltaba el piquito y me habían roto un par de rayos… así que tuve que llamar a mi viejo para que me viniera a buscar.
La segunda vez fue en los primeros días del cursado en la facultad. No sabía que podía meterla adentro del establecimiento y la até a un poste de no estacionar, relativamente a la vista. Cuando salgo, estaba la misma linga de la vez pasada toda retorcida y hecha un nudo. Pero salvo eso, estaba intacta.
Debajo adjunto una foto de mi bici; capaz que a mitad de camino dijeron “pará Gastón, no quedarás muy puto con esa bici de llantas lilas, dejate de joder y andá a laburar honestamente en una esquina limpiando vidrios”.

Después de salir
La última vez que me quisieron robar fue hace unas semanas, cuando volvía de Ipanema, eran las 5.30am y estaba a 3 cuadras de mi casa. Cuando doblo la esquina veo que se me acercan dos morochos y los escucho hablar entre ellos por lo bajo y reírse. Me piden una moneda y yo les digo que no tengo. Alerta, me saco la cámara de fotos del cinturón y la llevo en la mano, y al toque, empiezo a correr con toda mi fuerza, a lo que escucho, "¡dale dale, bájalo de un tiro, bájalo!". Ahí fruncí y a mi desempeño atlético le agregué zigzagueos; como método para ahuyentarlos, o porque no sabía si me estaban alcanzando, pego el grito mas podrido que mi garganta pudo producir mientras corría (el cual hice durar al menos 2 cuadras). Llegando a mi casa ya no los escuchaba correr detrás de mí. Cierro la puerta con la misma emoción con que hubiera hecho pica en la escondida y jadeando trato de recuperar el aliento (lo máximo que corro es un colectivo, eso si esta a menos de 2 cuadras, sino ya fue). Había logrado eludirlos y zafé que me dejaran en bolas :)
Así que ya saben, una buena táctica para evitar que les roben si esta la posibilidad es alzarse con las pertenencias frágiles en mano, correr con el alma y gritar como un tarado sin descanso. A mí me funcionó muy bien.

jueves, 25 de marzo de 2010

Changas en negro

Todos necesitamos guita, y la opción mas honesta es conseguir un trabajo que te dé sustento o unos pesos de más para darse unos gustos. Después de terminar el colegio decidí embarcarme en esta cruzada que representa someterse al amanse de salir a buscar un laburo. Y con todo el entusiasmo imprimía una cantidad de CV para repartir a lo largo y ancho de esta hermosa ciudad. Esto fue lo que encontré. Debajo daré una breve reseña sobre mi experiencia laboral en el plano de la remuneración sin aportes.

Clases de computación a domicilio para jubilados
Este fue de las mejorcitos. La idea era enseñarle a la gente mayor como usar una computadora, desde las tareas mas simples como mover un Mouse(a uno le tomó como 20 minutos), hasta utilizar los procesadores de texto e Internet y utilidades mas complejas. Con toda la paciencia que ello requiere, ya que cobraba por sesión $10 la hora y si se extendía hasta otra hora más ya eran $15. Hasta acá todo color de rosa. Mi primer cliente; me tocó un personaje algo perturbador. Entre sus particularidades se encontraban, por decir algunas: el hecho que estaba bastante excedido de peso y obstinado en recibirme en su hogar únicamente con una salida de baño y ojotas. Tenía problemas para respirar supongo, porque ni bien no entendía algo, se tildaba como mi vieja máquina de 300Mhz y empezaba a respirar y jadear como si estuviera sufriendo un accidente cerebro-vascular; y un detalle en el habla que lo hacía sonar como un cura pedófilo al acecho (si alguna vez escucharon Cucuruchos en la Frente, como Monseñor Lagos). Fácil, dure en esto 2 meses porque la gente grande si bien es amable y tiene buena predisposición, carece de paciencia. Aparte los garcas de Nasa Computación sacaron casi al unísono un curso para jubilados, acaparando toda mi segmentación de mercado.

Repartidor de volantes
Llevando mi ingenuidad, y me atrevo a decir también pelotudez a otro nivel mucho mas elevado, terminé en esta tarea que por lo general se la ve haciendo a los chicos de las clases mas bajas por dos mangos. Lo terrible es que me habían explicado como se manejaban, $30 que se pagaban al final de la semana, caminando todas las mañanas y tardes por distintas zonas, siendo transportados en una chata, llevando en los brazos y una mochila llena de propagandas de supermercados Sin embargo accedí, aún en la actualidad sin tener un buen argumento para haberlo hecho. La primera mañana la soporté bastante bien, con las gambas y espalda algo cansadas al mediodía cortamos y cada uno a comer a su casa. Volviendo en bici a mi casa evalué la posibilidad de abandonar pero me presioné a seguir. Un detalle de color: entre los 8 o 9 monos que éramos transportados en esa traffic blanca 2 eran minas, (de las que se encuentran en Mogambo Bailable) y el resto chabones, en un momento escucho que un pibe como de 20 años charlando con el conductor dice que estaba adolorido porque lo habían surtido a trompadas a modo de festejo el día anterior. Pocos segundos después confiesa que la paliza era de un grupo de presidiarios con los que compartió celda ese mes pasado y lo despedían porque había salido en libertad. Un momento intenso. Ya para la tarde no me daban mas las gambas, así que me fui para nunca volver. Y no, no me pagaron nada.

Vendedor ambulante de perfumes
Esta fue la más decadente a mi criterio. Fui un día a una entrevista y me dijeron que consistía en un negocio de venta de productos de perfumería, al día siguiente me llaman y dicen que fui “seleccionado”, vuelvo al local y me vengo a enterar que era un negocio de venta de perfumes, cremas y relojes por la calle (pero vestido de traje). Al 3er día ya salimos de acompañantes a vender con los más experimentados, previa reunión donde nos explicaban como crear la necesidad de una imitación barata de un producto en las personas. Había que estar todos los putos días a las 7am en la sucursal, vestido de traje, y estar al pedo hasta las 10am que era cuando salíamos con la mercadería en mano a elegir zona y cagarse de infeliz ofreciendo a la gente. De la cantidad que vendías en un día se te pagaba ese mismo día por tu superior, pero tu ganancia neta era del 25%. Otro detalle es que en las reuniones previas desayunábamos con un único CD compilado de reggaeton que habían llevado para no dormirse, que era de lo más basura y era reproducido una y otra vez a modo subliminal. La humillación que me causaba salir con esa pinta de nabo a la calle a vender pelotudeces que ni siquiera conseguía hacer que me compraran quedó grabada en mí como un estigma. Para colmo, a todos los lugares donde iba me cruzaba con gente conocida que me reconocía, y me miraban con lástima como si hubiera perdido una pierna y estuviera pidiendo una limosna; ex-compañeros del colegio, minas, gente decente por la calle. Luego de 10 largos días decidí renunciar a seguir prostituyéndome de esa forma. En total vendí $120 en mercadería, con lo que gané, siguiendo el porcentaje y sin contar el bondi, que iba por cuenta propia: $25 miserables.

Por suerte, de esta última me alejé con una propuesta infinitamente superior: Teletech; pero esa experiencia se merece un post entero dedicado.


sábado, 20 de marzo de 2010

La caja

Ésta va dedicada especialmente a suka que me pidió que fuera la próxima historia a desarrollar. Y ya que estamos en el tema… Ya mucha gente (al menos 6 personas), me preguntaron porque no posteaba mas seguido, si bien recién empiezo con el asunto del blog, mi idea era la de escribir 2 historias por semana. Pero como veo que este movimiento tiene ya bastantes adeptos, me voy a poner las pilas y a escribir mas seguido.
Ahora volviendo a lo que nos concierne, esta historia se remonta a épocas del paleolítico y la edad de bronce, por lo menos antes de haber cumplido mis 10 años, y se acercaba el cumpleaños de mi viejo. En mi familia no somos de dar regalos para los cumpleaños pero queríamos darle algo a mi papá, ya que mantiene a esta manada de osos que vivimos bajo el mismo techo. No se nos ocurría nada. Pero después de quemarnos mucho la cabeza por 10 minutos, seguimos la idea de mi vieja, la que me propongo a detallar a continuación.
Un detalle crucial para entender a profundidad esta historia de horror contemporánea es que mi viejo es un profesional en el campo de la medicina, por lo que esta sujeto a horarios pedorros y ridículos a los que tiene que ajustarse siempre, y la noche anterior había tenido una cirugía creo, la cuestión es que llegó a la madrugada y se acostó a dormir muy tarde.
Era una sorpresa. Había una caja en el pasillo de un lavarropas que habíamos comprado hace poco, y me dice mi vieja, (cómplice mi hermana) “metéte adentro de la caja, nosotros golpeamos la puerta y cuando abra… salís vos de la caja”. Yo, ingenuo, y todo un reventado mental para aceptar una propuesta de esa magnitud, accedí a proceder con la maniobra y me metí. Cuando llega el momento salgo, a sabiendas de que había cometido un error garrafal. Al ver su cara de zombie y sus ojos aún pegados con lagañas junto a su reacción de media vuelta sin decir una palabra, cerrar la puerta y derechito a la cama.
Dos cosas les aseguro: 1) nunca volví a mirarlo con los mismos ojos 2) una parte de su espíritu debe haberse disuelto ese día. Ahh! y no le regalamos nada al final…
Papá, si estas leyendo esto, te digo profundamente que me arrepiento de lo que hice, y que te quiero.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Vampiria en vivo

Esta es una de mis favoritas. Ya para el año 2006, nunca había salido de Rosario para ir a un recital; VGG no cuenta. Estaba muy emocionado por ir a ver a Vampiria, que si bien era soporte de Paradise Lost, esta última importaba un choto. Conseguí un capo que organizaba los tours, transporte + entrada, le pedí la guita a mi viejo, y como tenía 17, él tuvo que ir a hablar con el organizador. Tampoco pude conseguir que ningún amigo me hiciera el aguante y me acompañara, así que me fui ‘solo’. A todo esto, mi vieja ni enterada que me iba a Bs. As.
Hasta acá todo bien, pero la noche anterior a emprender viaje, mi viejo me dice que le explique a donde me iba. Como toda madre, obvio, no aprobó la idea y dijo que no me dejaba ir. Como todo pendejo rebelde, la mandé a cagar y le dije que me iba de todos modos, por supuesto, si ya estaba todo pagado y arreglado. Aparte eran tipos de fiar, responsables, todos de 25 para arriba.
Después de una discusión rutinaria de todas las noches pero orientada a la inseguridad en las calles, el abuso del alcohol y estupefacientes, mi vieja comienza a gritar descolocada fruto de la frustración por no poder hacerme entender que no quería que yo fuera. En el clímax del conflicto, me tira un “bueno, bueno, andate allá nomás, y ojala que te afanen, te violen y te acuchillen hijo de mil puta”. Después de esa escena, conteniendo mi risa, me alejé satisfecho al compás de los gritos enardecidos, porque finalmente había conseguido lo que quería: su permiso.
Al día siguiente, un domingo, segundos antes de salir me habla llorando rogándome que no me fuera, a modo de despedida como si me hubieran mandado a la colimba… de más esta decir que me fui contento de que no la vería sino hasta el día siguiente.
Como nota final y cerrando este tema, les cuento que el recital estuvo muy bueno, Vampiria que pocas veces se presentaba en vivo tocó todos los temazos, aunque la tecladista era medio forra y cagó toda la intro de “Satan Legion's Comes” un tema deseado por muchos. Las otras bandas que presencié también estuvieron bien, pero como dije antes, me las pasé por el culo y en ese momento soñé ser unos meses mayor para poder pagarme un porrón. Al final todo salió perfecto, y me dejaron en la puerta de mi casa el lunes mismo, a pocas horas de tener que ir al colegio esa mañana.

Una breve introducción

Muy bien, hoy presento esta sección a pedido de muchos. Desde hace tiempo, la gente me pide un espacio donde puedan ver plasmadas las mejores historias de un personaje contemporáneo como lo es el gordo puto. Y al principio no estaba muy convencido, pero los pocos privilegiados que pudieron presenciar o incluso ‘vivir’ a la par mía la primera lectura de estas anécdotas, tienen bien en claro que a medida que se vuelven acontar, ya no es lo mismo. Pierden impacto, gracia, y los detalles sensaciones con el tiempo se vuelven borrosas al igual que mi visión. En fin, una cagada. Desde acá voy a poner todo mi empeño para tratar de transmitir lo que sentí cuando estos hechos se desarrollaron, y con ayuda de otros personajes y ustedes mismos iré mejorando la experiencia.

En este punto algún descolgado de la vida se preguntará, ¿quién carajo es este tipo?
Y la respuesta esta frente a sus ojos (y dentro de poco estará a la venta), Pero para eso cito una frase célebre de Enrique Pinti, en los sketch de HP de Todo x $2: “¿Sabes como me llaman a mi? ¡Gordo hijo de puta!”