Clases de computación a domicilio para jubilados
Este fue de las mejorcitos. La idea era enseñarle a la gente mayor como usar una computadora, desde las tareas mas simples como mover un Mouse(a uno le tomó como 20 minutos), hasta utilizar los procesadores de texto e Internet y utilidades mas complejas. Con toda la paciencia que ello requiere, ya que cobraba por sesión $10 la hora y si se extendía hasta otra hora más ya eran $15. Hasta acá todo color de rosa. Mi primer cliente; me tocó un personaje algo perturbador. Entre sus particularidades se encontraban, por decir algunas: el hecho que estaba bastante excedido de peso y obstinado en recibirme en su hogar únicamente con una salida de baño y ojotas. Tenía problemas para respirar supongo, porque ni bien no entendía algo, se tildaba como mi vieja máquina de 300Mhz y empezaba a respirar y jadear como si estuviera sufriendo un accidente cerebro-vascular; y un detalle en el habla que lo hacía sonar como un cura pedófilo al acecho (si alguna vez escucharon Cucuruchos en la Frente, como Monseñor Lagos). Fácil, dure en esto 2 meses porque la gente grande si bien es amable y tiene buena predisposición, carece de paciencia. Aparte los garcas de Nasa Computación sacaron casi al unísono un curso para jubilados, acaparando toda mi segmentación de mercado.
Repartidor de volantes
Llevando mi ingenuidad, y me atrevo a decir también pelotudez a otro nivel mucho mas elevado, terminé en esta tarea que por lo general se la ve haciendo a los chicos de las clases mas bajas por dos mangos. Lo terrible es que me habían explicado como se manejaban, $30 que se pagaban al final de la semana, caminando todas las mañanas y tardes por distintas zonas, siendo transportados en una chata, llevando en los brazos y una mochila llena de propagandas de supermercados Sin embargo accedí, aún en la actualidad sin tener un buen argumento para haberlo hecho. La primera mañana la soporté bastante bien, con las gambas y espalda algo cansadas al mediodía cortamos y cada uno a comer a su casa. Volviendo en bici a mi casa evalué la posibilidad de abandonar pero me presioné a seguir. Un detalle de color: entre los 8 o 9 monos que éramos transportados en esa traffic blanca 2 eran minas, (de las que se encuentran en Mogambo Bailable) y el resto chabones, en un momento escucho que un pibe como de 20 años charlando con el conductor dice que estaba adolorido porque lo habían surtido a trompadas a modo de festejo el día anterior. Pocos segundos después confiesa que la paliza era de un grupo de presidiarios con los que compartió celda ese mes pasado y lo despedían porque había salido en libertad. Un momento intenso. Ya para la tarde no me daban mas las gambas, así que me fui para nunca volver. Y no, no me pagaron nada.
Vendedor ambulante de perfumes
Esta fue la más decadente a mi criterio. Fui un día a una entrevista y me dijeron que consistía en un negocio de venta de productos de perfumería, al día siguiente me llaman y dicen que fui “seleccionado”, vuelvo al local y me vengo a enterar que era un negocio de venta de perfumes, cremas y relojes por la calle (pero vestido de traje). Al 3er día ya salimos de acompañantes a vender con los más experimentados, previa reunión donde nos explicaban como crear la necesidad de una imitación barata de un producto en las personas. Había que estar todos los putos días a las 7am en la sucursal, vestido de traje, y estar al pedo hasta las 10am que era cuando salíamos con la mercadería en mano a elegir zona y cagarse de infeliz ofreciendo a la gente. De la cantidad que vendías en un día se te pagaba ese mismo día por tu superior, pero tu ganancia neta era del 25%. Otro detalle es que en las reuniones previas desayunábamos con un único CD compilado de reggaeton que habían llevado para no dormirse, que era de lo más basura y era reproducido una y otra vez a modo subliminal. La humillación que me causaba salir con esa pinta de nabo a la calle a vender pelotudeces que ni siquiera conseguía hacer que me compraran quedó grabada en mí como un estigma. Para colmo, a todos los lugares donde iba me cruzaba con gente conocida que me reconocía, y me miraban con lástima como si hubiera perdido una pierna y estuviera pidiendo una limosna; ex-compañeros del colegio, minas, gente decente por la calle. Luego de 10 largos días decidí renunciar a seguir prostituyéndome de esa forma. En total vendí $120 en mercadería, con lo que gané, siguiendo el porcentaje y sin contar el bondi, que iba por cuenta propia: $25 miserables.
Por suerte, de esta última me alejé con una propuesta infinitamente superior: Teletech; pero esa experiencia se merece un post entero dedicado.

Gordo puuutoooo!! Excelente tu exposición. Creo que lo que hiciste no fue humillante porque te sirvió para crecer y aprender el mundo, y la verdad que hay que tener huevos para lo que hiciste, no cualquiera lo hace. Me mató tu etapa con la tercera edad, lástima que no pudiste seguir...
ResponderEliminarAJAJJAJAJAJAJ una masaa xD
ResponderEliminarAJJAJAJAJA se sarpo este post gordo muy bueno, especialmente el de los perfumes, en conclusion eras un pelotudo!
ResponderEliminarjajajajaaj naaa terrible!!!
ResponderEliminarcada vez mejores las historias gordos!!!
muy muy muy buenas!!!
la verdad q vos probaste todas las formas de humillacion loco!!!
jajaja un abrazo!!esteban
n.n Hago acto de presencia ^^ , mi opinión ya la sabes,asi que eso , que estes iiem, y sigue escribiendo :D
ResponderEliminarjajjajaja! que bolacero! me cague de risa, amigo! Noe...
ResponderEliminarme alegraste el dia
ResponderEliminarahora se que podria estar peor
:´)
la sarpas siendo gordo, pero encima un gordo de mierda q hijo de puta,
ResponderEliminarq gordo de mierda
ResponderEliminarJjejejeje!! Creo que otra cosa a rescatar es que te metiste por todos lados. Lo único que te falta es trabajar para una hot line gay y ya tu cuota de humillación estaría cubierta, jeje! Alejandra
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